Aire

Aire

Desde nuestra caja de zapatos anhelamos el afuera, apoyando los codos en el tapial que pinte en septiembre de 2018 ,de amarillo melocotón.

Es un tiempo muerto, que transita despacio, como suspendido, igual al paisaje , igual a uno, una siesta eterna, un sueño o un perro con la mandíbula apoyada sobre el cemento, con la mirada perdida en un callejón gris que parece eternamente dormido.

Se nubla, corre el viento, una briza renueva el aire, un pequeño remolino de hojas secas se forma en medio de la calle, una bicicleta, un caminante y ningún auto, el clima cambia, se nubla, cambia el tiempo y lo que se contempla.

Pasamos de perros a pájaros de noche a la mañana en un mágico devenir del tiempo que algunos llaman vida.