El sueño o el infierno

 

El sueño o el infierno

Para este personaje el paraíso siempre era onírico y despertarse el peor de los infiernos

Estaba en una habitación a cielo abierto. Pero las ventanas todavía tenían los candados y las rejas de los viejos tiempos. La habitación es pequeña, paredes blancas y rejas negras, una cama de caño oxidado, con resortes que crujen, un piso polvoriento, y ventanas pequeñas por la que entran gigantes pájaros negros. De vez en cuando caen pequeñas hojas de colores. Tantos pájaros han entrado en el silencio que la habitación ha quedado apoyada en el medio de la calle principal sobre un gigante nido de ramas y barro.

 Un anciano que pasaba todos los días por el mismo sitio narraba en secreto. Si despierta, dará unos tumbos en la cama, mirará por la ventana un segundo, azotará violentamente la  almohada de plumas y seguirá durmiendo boca abajo con la almohada en la nunca, con las sábanas sobre los tobillos y las piernas cruzadas. Dejando una pequeña luz para inhalar y exhalar por la nariz. 

La primera vez fueron 3 noches y la segunda 3 semanas. 

Estaba viva, respiraba, todos mirábamos como exhalaba e inhalaba, cómo el abdomen se inflaba como sapo y se retorcía entre las costillas como trapo, el aire por momentos olía a tierra seca y ocasiones a la frescura de un fresno.. 

Se oía roncar y se oían los pájaros…

Hasta que llego el dia 30. Un mes sin despertar, está enferma decían algunos, seguro está muerta decían lo más extremistas, solo le gusta dormir, decían lo mas prudentes. 

Hasta que un día despertó, y los pájaros dejaron de venir, las rejas desaparecieron, el nido de pájaros se esfumó, las únicas plumas que quedaron, fueron las de la almohada que azotó por el aire. Los hierros de la cama retorcidos y esparcidos por toda la ciudad. Un pueblo entero estupefacto. ¿Y el nido? ¿Y los  pájaros? ¿Y las ramas? Indignación total.

Ese dia salio por la ventana, hasta la calle,  caminó lentamente hasta la esquina, con 15 kilos menos, con los ojos hinchados, el pelo largo, y la espalda completamente destruida. Todos entendimos que su eterna siesta , no era por condición sino por elección. 

Se acercó al anciano que narraba, y le dijo:
_Cuando la depresión aplasta, despertar es el peor de los infiernos, dormir el mejor de los paraíso, al despertar los recuerdos crujen nuestra espalda esos que no podemos ver cuando dormimos.