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Lic. en Diseño de la Comunicacion Visual. FADU-UNL

Potosi . Bolivia

Potosi . Bolivia

 

Potosí tiene ahora tres veces menos habitantes que hace cuatro siglos. Contemplo el cerro desde una azotea de la calle Uyuni, una muy angosta y viboreante callejuela colonial, donde las casas tienen grandes balcones de madera tan pegados de vereda a vereda que pueden los vecinos besarse o golpearse sin necesidad de bajar a la calle. Sobreviven aquí, como en toda la ciudad, los viejos candiles de luz mortecina bajo los cuales, al decir de Jaime Molins, «se solventaron querellas de amor y se escurrieron, como duendes, embozados caballeros, damas elegantes y tahúres». La ciudad tiene ahora luz eléctrica, pero no se nota mucho. En las plazas oscuras, a la luz de los viejos faroles, funcionan las tómbolas por las noches: vi rifar un pedazo de torta en medio de un gentío. ». (Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de America Latina)

Cuando llegue a Potosí, sentí que todo eso que Galeano describía en su libro, lo tenia frente a mi. Todo el tiempo me preguntaba si era un cuento, o que, pero las penumbras de las callecitas potosinas tienen esa magia, que sumada a su gente te transforman; zigzagueantes y angostas, de adoquines y de pequeñas vereditas donde solo cabe una persona, con puertas de madera bajitas, pero anchas, con candados inmensos, con zócalos de piedras, despintadas y corroídas por el tiempo,.Los balcones de maderas, las iglesias, el cerro chico siempre como telón de fondo, los mercados, el olor a pollo frito, las cholitas, el frío en pleno enero, el genterío revoloteando los mercados.  En enero , el sol baja avanzada al tarde, el contraluz de sus viejas cúpulas , estamos a casi 4000 MSNM, y la luz que mengua del sol se vuelve intensa y rojiza, ahora es de noche y las luces de las pequeñas ventanas, parecen despertarse, es de noche, la ciudad entra en su calma.

Potosí es la historia viva y siempre presente. Hay que Perderse en sus callecitas para encontrarse con la historia, que no es un cuento, sino nuestra realidad, nuestra realidad latinoamericana. En Potosí cada angulo, es una huella del pasado.

Las calle

 

La noche.

 

Los Mercados.